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sábado, 29 de janeiro de 2022

Dos soledades

Vargas Llosa: 

Pero antes de escribir tú has hecho muchas cosas, ¿no? Al principio no podías convertir la literatura en una actividad excluyente e hiciste periodismo sobre todo (…) ¿Tú crees que estas actividades paralelas dificultaban el ejercicio de tu vocación, o más bien la ayudaban, la estimulaban y aportaban experiencia? 


García Márquez: 

Mira, durante mucho tiempo creí que la ayudaban, pero en realidad todo dificulta al escritor, toda actividad secundaria. Lo que uno quiere es ser escritor y todo lo demás le estorba y lo amarga mucho tener que hacerlo, tener que hacer otras cosas. Yo no estoy de acuerdo con lo que se decía antes. Que el escritor tenía que pasar por trabajos y estar en la miseria para ser mejor escritor. Yo creo de veras que el escritor escribe mucho mejor si tiene sus problemas domésticos y económicos perfectamente resueltos, y que mientras mejor salud tenga y mejor estén sus hijos y mejor esté su mujer, dentro de los niveles modestos en que nos podemos mover los escritores, siempre escribirán mejor. No es cierto que las malas situaciones económicas ayuden porque el escritor lo que quiere es escribir y lo mejor para escribir es tener todo eso resuelto.

sexta-feira, 28 de janeiro de 2022

Dos soledades

MARIO VARGAS LLOSA 

O sea que tú piensas que la literatura es una actividad que, desde el punto de vista social, es eminentemente subversiva. Ahora sería interesante que tú nos dijeras si crees que ese poder subversivo de la literatura, esa inconformidad que expande la literatura en el ámbito social puede ser de alguna manera prevista o calculada por el escritor; es decir, si el escritor, en el momento de concebir un cuento o una novela, de alguna manera puede prever las consecuencias sediciosas, subversivas que tendrá su libro cuando llegue a los lectores. 


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ 

Yo creo que si esto es previsto, que si es deliberada la fuerza, la función subversiva del libro que se está escribiendo, desde ese momento ya el libro es malo. Pero antes quiero establecer esto: cuando aquí decimos escritor, cuando decimos literatura, nos estamos refiriendo a novelista y novela porque de otro modo podría prestarse a malas interpretaciones; en realidad, estoy hablando de novelista y de novela. Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad; más aún, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver ese conflicto personal del escritor con su medio. Cuando yo me siento a escribir un libro es porque me interesa contar una buena historia. Una historia que me guste. Lo que sucede es que yo también tengo una formación ideológica; creo que el escritor, todo escritor sincero en el momento de contar su historia, ya sea la de Caperucita Roja o una historia de guerrilleros, para poner los dos extremos; si el escritor, repito, tiene una posición ideológica firme, esta posición ideológica se verá en su historia, es decir, va a alimentar su historia y es a partir de este momento que esa historia puede tener esa fuerza subversiva de que hablo. No creo que sea deliberada, pero sí que es inevitable.

Dos soledades

Vargas Llosa: 

A los escritores les ocurre algo que –me parece– no les ocurre jamás a los ingenieros ni a los arquitectos. Muchas veces la gente se pregunta ¿para qué sirven? La gente sabe para qué sirve un arquitecto, para qué sirve un ingeniero, para qué sirve un médico, pero cuando se trata de un escritor, la gente tiene dudas. Incluso la gente que sabe que sirve para algo, no sabe para qué.